La en su día precoz escritora de éxito y reconocimientos Espido Freire (Bilbao, 1974) debutó según cuenta su biografía con Irlanda (1998), novela a la que se concedió el premio Millepage, otorgado por los libreros franceses a la novela revelación extranjera.
En 1999 apareció Donde siempre es octubre y seis meses más tarde se convertía en la ganadora más joven del Premio Planeta con su obra Melocotones helados, que se encuentra además entre mis preferidas de todas las que han obtenido dicho galardón, y ganadora igualmente de el Qué Leer 2000 a la mejor novela española.
En este caso su novela de corte histórico La flor del norte cuenta la historia de una mujer atrapada entre dos mundos muy diferentes.
Y como señala la sobrecubierta, es el relato de una misteriosa princesa vikinga que vino del frío para morir sola en las luminosas tierras de Sevilla.
También es la vida de una infanta, cuñada de Alfonso X el Sabio, ninguneada por todos y obligada a resistir los embates de la hipócrita sociedad castellana.
Prosa exquisita y sugerente, hábilmente utilizada para meternos en la piel de Cristina de Noruega, una figura tan cautivadora como desconocida de nuestra Historia, en una novela que se dice marcada por el deseo y la nostalgia.

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