De libros y humanos

miércoles, 27 de junio de 2018

"Absolución" de Luis Landero



El lector que se acerca por primera vez a cualquiera de los libros escritos por Luis Landero, suele quedar gratamente sorprendido, -y lo sé por mí mismo, pero también por ávidos lectores amigos- y, en lo sucesivo resulta igualmente grato y placentero leer cualquiera de los demás títulos, porque es un escritor con unas temáticas, tono y forma de contar las cosas tan perfectamente identificables, que digamos forman parte de "un mundo peculiar, particular y muy definido", a la vez que rico en matices y de una soltura de frases y composición, que dan como resultado un perfecto conjunto y acabado. Landero pule tan bien todo lo que escribe, que toca los sentimientos y da la sensación de que esté contando las cosas, a cada lector individualmente. Y a partir de ahí, uno comienza a leer todo lo que de él se ha publicado y a esperar con ansia la llegada a las librerías de cada nueva novela.
En Absolución, Tusquets, 2012, se nos cuentan las peripecias de Lino, un hombre perplejo, y de carácter complejo y difícil por su tendencia al pesimismo, la soledad, y la inconstancia. 
Es de sentimientos tan mudables y esperpénticos, que es capaz de enamorarse de una mujer por el tipo de artículos que porta en su bolso, para desenamorarse a continuación al ver cómo se come las dos mitades de un huevo relleno. Pero ahora se le presenta en el momento en que parece que todo eso puede cambiar gracias a la redención que puede suponer el amor de Clara con la que se casará en breve, para a continuación partir en viaje de novios hacia Australia, la tierra de promisión de sus sueños y fantasías. 
Pero, no por casualidad el libro comienza con una sospechosa primera frase: "¿Será posible que, al fin, hayas logrado ser feliz?", y poco más adelante el narrador advierte que, "los dioses de la superstición suelen tener por ley que cuando todo es perfecto es porque algún mal viene ya en camino". Y en efecto, una inesperada contingencia aguarda a Lino, que no revelaré para no arruinar la lectura de esta sensacional novela.
Una historia repleta de finísimo sentido del humor y personajes memorables: como el padre de Lino, un hombre sorprendente, el señor Levin, Olmedo, y Comediante que es un perro muy listo, pero sobre todos, luce con luz propia Gálvez, un psicólogo, filósofo intuitivo. Un incondicional de la empresa para la que trabaja, de su esposa Paca con la que no convive y sobre todo y por encima de todo, de la captura clandestina de cangrejos.
Una novela, para gozar leyendo.

miércoles, 20 de junio de 2018

"El último Catón" de Matilde Asensi

Suele ocurrir con la literatura, que los llamados Best-seller o superventas decepcionen a los lectores asiduos, avezados y exigentes, aquellos que saben descubrir "los trucos" del tema grandilocuente, el personaje más grande que la vida, el recurso dramático o muy dramático, la premisa radical e incluso extravagante, y el escenario nuevo, exótico o llamativo, pero por lo general adobado todo ello con escasos, facilones y repetitivos recursos narrativos, pobreza en el léxico y soluciones fáciles o mal resueltas. 
No siempre es así, y como muestra de que un superventas puede al mismo tiempo tener muchísima calidad, ¡qué mejor ejemplo que "El Quijote"!, y la lista sería muy larga: "Cien años de soledad", "Rayuela", "Veinte poemas de amor y una canción desesperada"... o sin ir más lejos "El último Catón" de la escritora española Matilde Asensi (1962), publicada la primera edición en 2001, ha vendido a día de hoy casi un millón y medio de ejemplares, y todas las personas que me han hablado del libro -y han sido unas cuantas-, han estado encantadas e incluso fascinadas por su lectura y como es lógico, lo recomiendan.
Ambientada en nuestros tiempos, cuenta la historia de una investigación en el Vaticano por la que se pretende descifrar el misterio de los robos en todo el mundo de fragmentos de la Vera Cruz. 
Bajo el suelo de la Ciudad del Vaticano y encerrada entre códices en el despacho del archivo secreto, la hermana Ottavia Salina, paleógrafa de prestigio internacional, recibe el encargo de descifrar unas extrañas escarificaciones aparecidas en el cadáver de un etíope: siete letras griegas y siete cruces. Junto al cuerpo se encontraron tres trozos de madera aparentemente sin valor pero que pueden pertenecer a los maderos de aquella en que fue sacrificado Jesucristo.
Los otros personajes principales son el capitán de la Guardia Suiza y agente muy apreciado por el Papa y al que le encarga ocultar o hacer desaparecer todos los "trapos sucios" del Vaticano, el Suizo-Alemán, Kaspar Glauser-Röist y Farag Boswell, profesor del Museo Grecorromano de Alejandría y experto en Historia y Paleografía bizantina.
Y al fondo, una secta religiosa cristiana y secreta (ficticia o de creación de la autora), los Staurofílakes y otro best-seller medieval e inmortal "La Divina Comedia" de Dante Alighieri en la que éste dejó registrada una clave importante para los futuros aspirantes a ser miembros de la secta.
Y hasta aquí lo que se puede contar, al fin y al cabo es una novela de misterio e intriga, un superventas de calidad, de los que vale la pena leer y que no decepciona a nadie.

miércoles, 13 de junio de 2018

"Gabriela, clavo y canela" de Jorge Amado

De aquella estruendosa eclosión o boom de la literatura latinoamericana de los años sesenta, "Gabriela, clavo y canela" desde su publicación por primera vez en 1958, fué una de las novelas que participó activamente en que el fenómeno literario se produjese.
Y por supuesto, es la más importante y reconocida de entre la numerosa producción del brasileño Jorge Amado.
Atractiva, enigmática y sugerente desde su párrafo inicial, se trata de una historia desbordante y jocosa que contiene todos los ingredientes narrativos que posteriormente merecerían un premio nobel de literatura para G. García Márquez, así como fama para él y otros de su generación.
Arranca de forma tan amena e intrigante como "Esta historia de amor comenzó el mismo día claro, de sol primaveral, en que el estanciero Jesuíno Mendonca mató a tiros de revólver a doña Sinhazinha Guedes, morena casi gorda, muy dada a las fiestas de Iglesia, y al doctor Osmundo Pimentel, cirujano dentista llegado a Ilhéus hacía pocos meses, muchacho elegante con veleidades de poeta...".
Y como señala M. Giardinelli: Esa primera oración -que hoy se diría que es de prosa garciamarquesca aunque fue escrita a mediados de los cincuenta, cuando el colombiano apenas se iniciaba como periodista- marca el tono... Plena de exotismo y musicalidad, de personajes extravagantes y mulatas y machos prodigiosos, de lluvias torrenciales e imposturas, en esta obra Amado ofrece una clase magistral de costumbrismo latinoamericano, al borde mismo del realismo mágico.
Jocosa, irónica, suave en ocasiones, morosa cuando el calor aprieta, graciosa y pícara. 
Y todo, alrededor de un ambiente semisalvaje y envolvente... En definitiva, una de mis lecturas favoritas. 

jueves, 7 de junio de 2018

"Memorias de Adriano" de Marguerite Yourcenar

Cuatro grandes referentes de la literatura universal en un solo ejemplar: la gran autora Marguerite Yourcenar, traducida por Julio Cortázar en una de las grandes novelas del siglo XX, además de modelo de la novela histórica.
Lenguaje de bella factura, para una composición singular, original y profunda.
Escrita a modo de larguísima carta, a través de la cual se va plasmando la arrolladora personalidad, inteligencia y sentido de estadista del emperador romano del siglo II, Adriano que ante la disminución de sus fuerzas, la tristeza y proximidad de la muerte que se le hace evidente por una mengua y deterioro de la salud, pretende enseñar y aleccionar de forma tutelar y paternal a su sucesor Marco Aurelio, sobre los modos y maneras ideales de afrontar la política y el poder, pero también de una filosofía de vida que tiene que ver con la salud, el amor, el dolor, los placeres y la relación con las personas, de modo que la obra está revestida de cierto carácter filosófico que como se podrá ver, en líneas generales puede ser perfectamente vigente en nuestros días, juzguen a modo de aperitivo dos ejemplos: 

"...he llegado a la edad en la que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada." 

"El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez nos miramos con una mirada inteligente; mis primeras patrias fueron los libros."


De lo que resulta la que se podría llamar una autobiografía ficticia, pues aunque contiene algunos elementos que sí se ajustan a la realidad, la autora se toma sus libertades y licencias a la hora de narrar los hechos, pero que curiosamente marcará la idea que uno tenga o se pueda hacer sobre aquel emperador inteligente e innovador.
Obra para deleitarse en una lectura lenta, pausada y reflexiva.
De todos los libros en forma de novela que he leído en mi vida, y son unos cuantos -alrededor de cuatro mil-, son especialmente dos las que me han sorprendido y para siempre en un aspecto concreto... "Mi querido Mijael" del gran Amos Oz, por la capacidad sorprendente del autor para meterse en la "piel": mente, sentimientos y físico de una mujer: Jana, -que al igual que Adriano, también escribe una larga carta, en su caso a su marido Mijael-.
La otra, como ya habrán adivinado, es ésta, "Memorias de Adriano" en que de forma magistral, completamente mimética, la en su día académica Marguerite Yourcenar, otra grande, se convierte de forma totalmente convincente y perfectamente creíble en Adriano.
Una obra rica en matices, un referente para amantes de las buenas lecturas y relecturas.

lunes, 4 de junio de 2018

"Olvidado Rey Gudú" de Ana María Matute


La académica de la RAE (asiento K) Ana María Matute (1925-2014) fué una escritora magistral muy justamente reconocida, y no sólo porque ganó los más prestigiosos premios literarios: Nadal, Planeta, Cervantes, Nacional de narrativa y de letras españolas, Príncipe de Asturias, etc..., que también, sino porque además las historias y los personajes que salieron de su pluma son una delicia y alarde de maestría, fruto de una certera, espléndida y brillante prosa.
Y de toda su apreciada obra "Olvidado Rey Gudú" era la novela preferida por la autora, de entre todas las que había escrito. Objetivamente (coincidiendo en ello críticos y lectores) es además una de las grandes novelas del siglo XX.
De ambientación medieval, incluye elementos fantásticos propios de las novelas de caballerías y los cuentos de hadas, con una absorbente e intrigante trama de personajes, aventuras y de un paisaje simbólico. 
Narra el nacimiento y la expansión del Reino de Olar, limitado por el misterioso Norte, la inhóspita estepa del Este y el rico y exuberante Sur. 
En ese destino entrecruzado participa activamente la astucia de una niña sureña, la magia de un viejo hechicero y las reglas de juego de una criatura del subsuelo. Todo ello salpicado aquí y allá de deliciosas e inteligentes metáforas del tiempo, la juventud, la imaginación o la inocencia, filosofía e invitación a la reflexión.
La narración utiliza con grandísima habilidad una dialéctica soterrada que nos acerca por momentos a uno u otro personaje al presentarnos sus bondades, para más adelante constatar que éste se deja llevar por sus más bajos deseos o pasiones, hasta el punto de que puede llegar a cometer las más atroces acciones (como es el caso del mismo Rey Gudú). 
Más aún, en esa lucha constante que supone la vida, y las intrigas que acompañan al esfuerzo por alcanzar o mantener el poder, la mayoría de personajes se corrompen en mayor o menor medida cuando dejan paso a sus ambiciones, con lo que la autora hace que su historia resulte "más veraz" y vívida, mordaz y escéptica, de modo que a pesar de los aparentemente ingenuos elementos utilizados, la aleja mucho de cualquier atisbo de ñoñería, resultando por momentos "cruda". Y todo ello así, como de seguido, de la belleza, la bondad y la magia, a la brutalidad, tortuosidad y lo despiadado. Es decir, condición humana en estado puro. 
Las muchas cosas que contar la hacen intensa y extensa -de esas que hoy día se convierten en trilogía-, pero muy atractiva desde la primera página, y con una amenidad y facilidad para envolverte en el argumento, que hace que al menos a mí, no me importaría que fuese más extensa aún.
En cualquier caso, su lectura es muy difícil que deje indiferente a nadie.

"Canadá" de Richard Ford

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