De aquella estruendosa eclosión o boom de la literatura latinoamericana de los años sesenta, "Gabriela, clavo y canela" desde su publicación por primera vez en 1958, fué una de las novelas que participó activamente en que el fenómeno literario se produjese.
Y por supuesto, es la más importante y reconocida de entre la numerosa producción del brasileño Jorge Amado.
Atractiva, enigmática y sugerente desde su párrafo inicial, se trata de una historia desbordante y jocosa que contiene todos los ingredientes narrativos que posteriormente merecerían un premio nobel de literatura para G. García Márquez, así como fama para él y otros de su generación.
Arranca de forma tan amena e intrigante como "Esta historia de amor comenzó el mismo día claro, de sol primaveral, en que el estanciero Jesuíno Mendonca mató a tiros de revólver a doña Sinhazinha Guedes, morena casi gorda, muy dada a las fiestas de Iglesia, y al doctor Osmundo Pimentel, cirujano dentista llegado a Ilhéus hacía pocos meses, muchacho elegante con veleidades de poeta...".
Y como señala M. Giardinelli: Esa primera oración -que hoy se diría que es de prosa garciamarquesca aunque fue escrita a mediados de los cincuenta, cuando el colombiano apenas se iniciaba como periodista- marca el tono... Plena de exotismo y musicalidad, de personajes extravagantes y mulatas y machos prodigiosos, de lluvias torrenciales e imposturas, en esta obra Amado ofrece una clase magistral de costumbrismo latinoamericano, al borde mismo del realismo mágico.
Jocosa, irónica, suave en ocasiones, morosa cuando el calor aprieta, graciosa y pícara.
Y todo, alrededor de un ambiente semisalvaje y envolvente... En definitiva, una de mis lecturas favoritas.

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