David Kepesh, es un reputado crítico cultural que da clases en la universidad, tiene una aparición semanal en radio y otra en televisión, famoso periodista, seductor, inteligente y culto que según confiesa a un personaje desconocido, desde que la revolución de los sesenta lo liberó de sus ataduras familiares, ha vivido al margen de cualquier compromiso con el sexo femenino, aunque siempre ha sido un conquistador nato que como él mismo explica: "Ahora bien, como sabes, soy muy vulnerable a la belleza femenina. Cada uno está indefenso contra algo, y yo lo estoy en ese aspecto. Veo la belleza y me ciega para todo lo demás", y lo que hace es utilizar la presencia femenina en sus clases para lo que él llama "la cuestión", es decir, conseguir lo que realmente le interesa, llevar a la cama a la elegida o elegidas, lo que ha venido haciendo año tras año.
Y lo hace de una forma analítica, precisa, metódica y cerebral, al grado que puede decir: "Ahora bien, tengo una regla fija que establecí hace unos quince años y que nunca rompo. Ya no tengo ningún tipo de contacto personal con ellas hasta que han pasado el examen final, se han graduado y ya no me encuentro oficialmente in loco parentis. A pesar de la tentación, o incluso de una señal inequívoca para dar comienzo al coqueteo y hacer la proposición, no he roto esta regla desde que, a mediados de los años ochenta, fijaron el número de una línea telefónica directa para denunciar el acoso sexual en la puerta de mi despacho. No me relaciono antes con ellas para no indisponerme con los miembros de la universidad que, sin pudieran, pondrían serios obstáculos a mi goce de la vida".
Una de sus últimas experiencias, es la que mantiene con Consuelo Castillo, una joven cubana de veinticuatro años, cuando él ya cuenta sesenta y dos, y a la que nos presenta con las sutiles palabras la conocí hace ocho años, a partir de lo cual uno ya sabe que esa mujer ha sido diferente, importante y quiere saber todo de ella y de la historia en común.
Porque el lector adquiere de súbito la certeza de que esta no va a ser sencillamente una chica más en la amplia colección de conquistas del viejo profesor, aunque él cree que sí, y cuenta: Un buen corazón, un rostro adorable, una mirada al mismo tiempo invitadora y abstraída, unos pechos espléndidos, y tan recientemente salida del cascarón ya convertida en mujer que observar fragmentos de cáscara adheridos a esa frente ovoide no sería sorprendente. Vi de inmediato que esta iba a ser mi chica.
Nó, no parece una más, y en efecto, comenzamos a descubrir que la vitalidad, hermosura, naturalidad, personalidad, expontaneidad y actitudes de la joven, junto con una noticia penosa e inesperada hacen que el viejo profesor se enfrente con disyuntivas diferentes y nada fáciles, al experimentar cómo su vida se comienza a desmoronar o cuando menos a tambalearse, a pesar del punto de vista filosófico y pragmático que intenta imprimir en todo lo que piensa y hace.
Breve, intensa y muy amena novela del también cuentista y ensayista Philip Milton Roth, nacido en Estados Unidos en 1933 y fallecido recientemente el 22 de Mayo del presente año de 2018.
Breve, intensa y muy amena novela del también cuentista y ensayista Philip Milton Roth, nacido en Estados Unidos en 1933 y fallecido recientemente el 22 de Mayo del presente año de 2018.







