De libros y humanos

jueves, 30 de agosto de 2018

"Herzog" de Saul Bellow

Escrita por Saul Bellow (Premio Nobel de Literatura en 1976) y publicada en 1964, se compone principalmente a partir de las cartas redactadas de forma imaginaria o por escrito, pero que nunca envía, de su protagonista Moses E. Herzog un profesor de cuarenta y siete años al que su segunda mujer acaba de abandonar por uno de sus mejores amigos.
Tanto en la forma narrativa, como en el perfil maniático depresivo y  algo chiflado que busca un sentido a la existencia, el personaje resulta similar al de otras obras memorables como "El guardián entre el centeno" de J.D. Salinger, "Hambre" de Knut Hamsun o la que caracteriza al también profesor cuarentón y obsesivo Humbert Humbert en la memorable "Lolita" de Nabokov.
Lo que no significa que Herzog sea una novela más al uso, estereotipada o que transite por caminos trillados, sino que con su maestría, Saul Bellow consigue dotar a Moses E. H. de solidez, interés y atractivo literario propios.
Inseguro, siempre dubitativo, indolente, algo infantil, y actualmente invadido por un rencor que lo devora, Herzog es un hombre que se siente fracasado en todas las facetas de su vida, al tiempo que siente gran interés y curiosidad por racionalizar y comprender todos los cómos y porqués. En este proceso de volver a analizar una y otra vez de forma obsesiva todas las cosas vividas e imaginadas, en el que sabremos sobre sus relaciones amorosas con su primera mujer con la que tiene un hijo, de la segunda con la que tiene una hija, con una amante oriental; o con Ramona, su muy peculiar y actual novia.
Considerada a menudo la mejor obra del autor, a mí personalmente, me gusta y divierte muchísimo. 
Como también me gustan Las aventuras de Augie March, El legado de Humboldt o Ravelstein, y es que Saul Bellow es en realidad, uno de mis autores favoritos.

lunes, 27 de agosto de 2018

"La rabia y el orgullo" de Oriana Fallaci

Con esta obra la florentina Oriana Fallaci (1929-2006) rompía un silencio de diez años, y lo hacía tomando como punto de partida el terrible atentado que próximo a su casa de Manhattan, desintegró las Torres Gemelas y acabó con la vida de miles de personas.
Para este tiempo la escritora, periodista "de raza" y corresponsal de guerra en su día, ya estaba aquejada del cáncer que finalmente acabaría con su vida, pero aparentemente eso no le restó ni un ápice del coraje, lucidez y valor que suelen caracterizar sus obras. 
En este caso lanzó un grito de alerta contra el Islam, que le acarreó no pocas críticas, presiones e incluso enfrentamientos, pero ella se mantiene firme en su tesis que razona y argumenta a partir de que su experiencia en el mundo musulmán de la Guerra del Líbano fué pésima, incluida una entrevista personal con el ayatolá Jomeini de la que salió totalmente humillada y decepcionada, a lo que seguirían los ataques dirigidos contra su persona por parte de árabes. De todo ésto, y del conocimiento de dicha civilización, su opinión es que entre ambas civilizaciones -la occidental y la islámica- existe además de una incompatibilidad religiosa y cultural, también una lucha abierta e histórica por el dominio del mundo, constituyendo los imanes el origen del terrorismo de las carnicerías internacionales que llevan a cabo árabes, los locales donde se despacha carne sacrificada a la manera que ordena el Corán, alega que son centros de consignas terroristas, y la inmigración islámica, una forma planificada de invasión en la que son compañeros de viaje de los pérfidos musulmanes: comunistas, feministas, gentes de izquierda y pusilánimes, a manos de los cuales Occidente estaría siendo conducido al desastre moral e intelectual por no querer ver el peligro de unas gentes decididas a la conquista y la barbarie.
Por supuesto que todo esto está fuera de lo llamado políticamente correcto tal y como señaló en su día Mujer 21 "Iconoclasta, dura, apocalíptica, sincera, ajena a lo políticamente correcto", pero eso es solamente lo lógico si se tiene en cuenta de que como señaló La Voz de Almería "Toda la rabia y el orgullo que le provocaron esas horas son reflejadas en esta obra junto a un análisis profundo de los hechos" y como si se lee el libro, necesariamente se llega a la conclusión de que los hechos se están desarrollando precisamente como Oriana los anuncio, sólo se puede llegar a la conclusión de que "Este es un libro que no se puede pasar por alto". Bernabé Sarabia, El Cultural.
O como se expresó en La Aventura de la Historia "Texto apasionado, capaz de general opinión y aún de irritar, además de suscitar más de una reflexión".

jueves, 23 de agosto de 2018

"Territorio Comanche" de Arturo Pérez-Reverte

A través de las entrevistas y los artículos de opinión del autor, se puede escuchar o leer a un Arturo Pérez-Reverte que nació en Cartagena, Murcia en 1951 y se licenció en Ciencias Políticas y Periodismo, bastante descreído, puntualmente cínico y en ocasiones categórico e intransigente, lo que puede atraer a algunos, pero producir rechazo en otros. 
Personalmente me encuentro entre los primeros, y en parte se lo debo a la lectura en su día de Territorio Comanche que a modo de novela, y en parte autobiografía del tiempo en que el autor recorría el mundo trabajando como corresponsal de guerra, ayuda a entender e identificarse con la parte más humana, débil, sincera e incluso descarnada, y del todo inculpatoria -lo que le dignifica-, de un Pérez-Reverte que nos cuenta cosas como que los corresponsales de guerra en realidad suelen ser unos mercenarios  locos, que armados con cámaras en vez de armas, se juegan el pellejo para que luego nos entretengamos cinco minutos en casa viendo cómo tal o cual ciudad es bombardeada antes de pasar a ver un programa del corazón o un Reality Show.
Dentro del escenario bélico nos hace partícipes de los pensamientos de los periodistas y los recuerdos que van brotando en medio de los disparos. De sus propios pensamientos, recuerdos y sentimientos, esos que brotan de las historias y experiencias crueles que se va encontrando al paso y que atropellan e incluso destruyen a desgraciados, ancianos, niños, campesinos, muchachas... Nos describe pues, lo que es vivir en primera persona, las mayores dosis de tensión, miedo, rabia, desesperación, y todo junto. 
Estremece la descripción de los asilos a medio evacuar en la ciudad de Mostar, el peligro de las minas antipersonas, el paciente, meticuloso y concienzudo trabajo de los francotiradores. Y ante todo esto ¿no procede la mayor y más feroz de las críticas a los políticos?, y ¿qué se puede decir de los geopolíticos, eruditos, y turistas que se cuelan en un país en guerra para mantenerse a cincuenta kilómetros de los combates, y al volver a la civilización van a conferencias y tertulias a explicar el problema de las guerras? De modo que es muy crítico al juzgar no sólo al aspecto bélico de los conflictos, sino también el periodístico.
El tener todas estas vivencias y conocimiento de la auténtica naturaleza del ser humano, sólo puede desembocar en actitudes de rebeldía, escepticismo, cinismo, descreencia...
Un librito breve que trata a la muerte con un humor negro sencillamente exquisito, usando un lenguaje provocativo, ocasionalmente grosero, pero siempre cotidiano, es crónica "en primera línea" de una cruel realidad sobre la que se puede reflexionar muy largamente: "Nos pasamos la vida creyendo que nuestros esfuerzos, nuestro trabajo, lo que conseguimos a cambio de todo eso, son definitivos, estables. Creemos que van a durar, que nosotros vamos a durar. Y un día el cielo nos cae sobre la cabeza. Nada es tan frágil como lo que tienes, se dijo. Y lo más frágil que tienes es la vida." 
Una buena dosis de cruel y abigarrada realidad.

miércoles, 22 de agosto de 2018

"Los demonios del lugar" de Ángel Olgoso

Misterio, horror y pavor alrededor de la escatología, la psicología, la fantasía, los hechos extraños, el erotismo, lo sobrenatural, el humor, la locura, el paso del tiempo, el enigma de la muerte, la tortura, y todo lo divino y humano llevado al extremo de lo inquietante y terrorífico.
192 páginas, para una colección de 49 relatos de muy variada extensión, pero todos ellos inolvidables como lo suelen ser en general lo salidos de la pluma de Ángel Olgoso, un autor considerado por la crítica especializada como un maestro del cuento, uno de los autores de referencia del relato breve y fantástico en español, especialista en recrear ambientes y maestro en la riqueza lingüística, y el estilo cuidado y certero.
La colección de relatos es en su conjunto completamente armónica y con la coherencia de tratar una materia común, un volumen de los más logrados y memorables de los que del género llamado "romanticismo negro"   -en el que se puede encuadrar- recuerdo haber leído y con algunos relatos a los que me atrevería a calificar como perfectos. 
El propio autor parece bastante satisfecho con el resultado cuando escribe: "De él (Los demonios del lugar) se puede decir eso de que me volqué en cuerpo y alma y que puse toda la carne en el asador. No ha sido en absoluto un libro gratuito, ni escrito por capricho, sino la respuesta a una serie de experiencias vitales negativas. Más aún, ha constituido un auténtico descenso a los abismos, a una especie de infierno concéntrico. Y es que quizá más que relatos, sean visiones, y más que historias extrañas y sorprendentes, revelaciones que lleven al lector a cuestionarse las bases de la realidad o de su propia conciencia." -Ángel Olgoso.
Los amantes de las lecturas de fantasía y terror que no conozcan los relatos de Olgoso, quedarán sorprendidos por un libro del todo recomendable y que casi con total seguridad pasará  a formar parte de sus preferencias literarias.

martes, 21 de agosto de 2018

"Antitauromaquia" de Manuel Vicent

Apuntes de vivencias y memorias personales, pinceladas anecdóticas, ensayo con porciones de historia, arte, pintura, cultura, tradiciones, toros y demás. Y sí, un alegato antitaurino en toda regla, pero también un libro irónico, humorístico, vivo retrato de esperpentos nacionales, de estampas, de imágenes  anacrónicas, de todo aquello que el autor considera rancio y caduco.
En su conjunto el libro está elaborado a partir de artículos publicados en El País durante veinte años por quien en su día fué -según confesión propia- aficionado a la llamada fiesta nacional, a la que en un momento determinado entendió que no podía seguir apoyando, pasando a calificar cualquier espectáculo taurino, como manifestación de crueldad humana. Manuel Vicent lo escribe así: "Cuando uno nace y se desarrolla en ese ambiente taurino, acaba por creer lo más natural de mundo pegar bastonazos a unas vacas esmirriadas, llenas de mataduras que ya venían apaleadas de otras fiestas... Cuando uno vuelve al lugar de aquellos juegos que le hicieron tan feliz y contempla a otros niños embruteciéndose con el mismo juego, de pronto, a uno se le abren los ojos y se le presenta con toda nitidez la crueldad humana".
Carga contra políticos de todo signo y contradice a aquellos que argumentan con que Goya defendía la tauromaquia porque hizo grabados sobre ella ya que "... por esa misma razón se podría afirmar que le gustaban las guerras y los fusilamientos...", también pone a caer de un burro "... a ese borracho crédulo que era Hemingway..."
Abunda igualmente en relatar curiosidades, como por ejemplo, que fué Primo de Rivera quien impuso el peto de los caballos en las corridas, antes de lo cual era habitual acabar una corrida taurina con dos o tres caballos muertos y con las tripas fuera, mientras el torero seguía a lo suyo. Trata por extensión de maltrato animal en general, como esa "divertida fiesta" de tirar a una cabra desde un campanario, de arrancar el cuello de unos gansos colgados en una cuerda, de atravesar a un gato con siete espadas, de atar una lata al rabo de un perro y correrlo a palos, de las novilladas en pleno siglo XXI...
Pero contrario a lo que pueda parecer, no se trata de un libro duro o contundente, aun cuando tenga partes que lo sean. Se trata más bien de 84 textos cortos que animan y ayudan a la reflexión crítica en los que al poder de la palabra escrita, se unen 26 ilustraciones de OPS (El Roto), su compañero en esta proclama en la que Manuel Vicent (Villavieja, Castellón, 1936) cuenta que "No, ya no me enfado por nada" y opta por una simple reivindicación, llena de condescendencia y moderación, que parece contrastar con el título y contenido de la obra "Además, yo no quiero que se prohíban los toros, allá cada cual, yo lo que quiero es que, además de los toros, que es algo que representa a una España que ya no existe, de señoritos con puro y pícaros, se fomente lo demás".
Se esté en contra o a favor de la tauromaquia, resulta un libro ilustrativo, entretenido y didáctico.

domingo, 19 de agosto de 2018

"Memorias de África" de Isak Dinesen

He visto dos o tres veces (porque me encanta) la película Memorias de África, lo que en principio puede y suele ser un contratiempo a la hora de leer el libro en el que la versión cinematográfica se base (o así me ha ocurrido en otras ocasiones).
Pero no ha sido este el caso, por el contrario, creo que la visión mental del ambiente, los personajes, paisajes e interpretaciones, principalmente de Meryl Streep y Robert Redford e incluso el peculiar doblaje de ella, han sido de gran ayuda para apreciar, más si cabe, el libro con el mismo título de Isak Dinesen, pseudónimo literario de la escritora danesa nacida Karen Christence Dinesen (1885-1962), que en realidad no hace otra cosa que relatar parte de lo que fué una vivencia personal, pues Blixen se enamoró desde muy pequeña de su primo segundo Hans, pero fué obligada a casarse con el hermano de éste el barón Bror Blixen-Finecke, con quien inició en Kenia la aventura de sacar adelante una plantación de café. 
A pesar de ser una mujer muy abnegada, la convivencia con su marido fue muy difícil, de hecho, en el primer año de vida en común su marido le contagió la entonces tan temida sífilis, lo que no sirvió de freno al barón, que siguió teniendo relaciones variadas fuera del matrimonio. Cansada de dichas infidelidades, finalmente se llegó a la separación, quedándose Karen con la plantación por la que luchó denodadamente al tiempo que se esforzaba por la total integración en la comunidad aprendiendo las lenguas aborígenes y empapándose de las costumbres locales a las que adornaba con su imaginación y dotes para la transmisión oral, ganándose por este amor a la tierra africana y por su coraje, la admiración de los nativos que llegaron a llamarla "la hermana leona". 
En Nairobi, Blixen conoció a Denys Finch Hatton (papel que en la película -7 Oscar en 1986- es interpretado por Robert Redford), un cazador británico afincado en Kenia y con el que comenzó una relación amorosa intensa, aun cuando con muchos altibajos debidos al espíritu aventurero de él. En 1931 Denys se mató en su avión al que llamaba Gipsy Moth. 
Aunque melancólica y aturdida, Blixen siguió haciéndose cargo de la plantación, pero la caída de los precios del café la obligaron a vender y regresar a Dinamarca para vivir con su madre.
Y con la misma lucidez y dotes para el relato que demostró en su amada África, escribe todo en un tono lúcido, evocador y bello.
Una preciosidad desde el primer párrafo del libro: "Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. El ecuador atravesaba aquellas tierras altas a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altura de unos seis mil pies. Durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primeras horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas, y las noches frías." 

sábado, 18 de agosto de 2018

"Cementerio de animales" de Stephen King

Las terroríficas novelas de Stephen King estuvieron presentes de forma asidua entre mis lecturas de adolescencia, pero dejaron de seducirme en la juventud, coincidiendo con el cambio de "estrategia" del autor, que como acertadamente leí en algún lugar y cito de memoria: pasó de escribir historias muy logradas, sencillas y rotundas, a querer escribir algo así como la gran epopeya de la novela americana del terror. 
O expresado en palabras propias: pasó de escribir historias intrigantes, efectivas y amenas, a "tochos" pretenciosos de terror forzado, grandilocuente y artificioso.
Esto, además de escribirlo aquí y ahora, también es más o menos la explicación que le dí a un conocido que hablándome de sus preferencias literarias me dijo que me recomendaba encarecidamente la lectura de Cementerio de animales de Stephen King que era al mismo tiempo la lectura -en general- que más miedo le había producido, y la que más le había gustado. 
Publicada en 1983 y por tanto, en época posterior a que personalmente dejase de seguir al autor, ni la había leído, ni recordaba tener ninguna referencia de ella, así que decidí dar al autor "una nueva oportunidad" y la verdad es que lejos de arrepentirme, finalmente agradecí la recomendación, pues la lectura del libro me remontó a aquel tipo de escritura e historias que en un tiempo me hicieron volver de forma periódica al autor: Carrie, El Misterio de Salem´Lot, El resplandor, Carretera maldita...
Cementerio de animales es una historia de terror puro y duro que se vive y siente a lo largo de la lectura y que deja un espeso sedimento después de acabar ésta. 
Tratándose como indica el título, de la muerte como temática central, y siendo ésta un hecho ineludible, natural, e implacable, King es especialmente cruel con sus personajes, a los que de forma atea deja sin esperanza presentando desde el mismo principio, la confrontación del Evangelio de San Marcos para el que la resurrección es una recompensa y la segunda oportunidad para redimirse y seguir disfrutando la vida, en tanto que en la novela, la resurrección es una monstruosa y completa desgracia. 
En este caso, quien juega a ocupar el papel de "Dios" es el doctor Louis Creed al que su hijita Ellie le había encargado que cuidara del gato, pero éste muere atropellado. Y Louis lo entierra en plena noche, más allá de la valla de troncos que nadie se atrevía a traspasar, más allá de los cuarenta y cinco escalones, donde el poder del antiguo cementerio indio le reclamaba y le ofrecía su aberrante consuelo para una espiral de dolor y un horror cada vez más intensos, porque el gato, Church, estaba allí otra vez. 
Sí, era Church, no cabía duda, aunque arrastraba los cuartos traseros, apestaba como un condenado, sus ojos eran mucho más verdes y mucho más crueles y su comportamiento era perverso. Pero volvía a estar allí y Ellie no lo echaría de menos. 
Para amantes del terror y de la mejor literatura del autor.

jueves, 16 de agosto de 2018

"Rebelión en la granja" de George Orwell

Publicada por primera vez el 17 de agosto de 1945, Rebelión en la granja, es un cuento satírico de Eric Arthur Blair, más conocido por el pseudónimo de George Orwell, que fue un escritor, periodista y ensayista británico, cuya obra literaria está marcada por la experiencias personales del autor, declarado opositor al imperialismo, militante como socialista demócrata y activo contra el nazismo, el franquismo y el estalinismo.
En el cuento satírico, fábula o novelita corta que resulta ser Rebelión en la granja, se cuenta de un grupo de animales que en una granja consiguen expulsar a los humanos y crear un sistema de gobierno propio que de forma sutil y progresiva va cambiando las normas hasta acabar convirtiéndose en una tiranía brutal. 
Escrita en años anteriores al de su publicación y durante el transcurso de la segunda guerra mundial, sin embargo, no comenzó a ser conocida por el público hasta finales de los años cincuenta. 
En su fondo argumental, constituye una crítica apenas disimulada del modelo de gobierno bolchevique, así como una sátira sobre la corrupción del socialismo soviético en los tiempos de Lenin y Stalin.

martes, 14 de agosto de 2018

"Sin noticias de Gurb" de Eduardo Mendoza

Si uno busca una lectura veraniega, un divertimento disparatado, ligero, desenfadado y divertido, con Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza se puede tener una opción muy acertada, pues en 139 páginas, hay humor, inteligencia, ingenuidad, originalidad, excentricidad, absurdo, agudeza..., sí, todos los ingredientes para pasar unas horas olvidados de la lógica y la seriedad, al resguardo de preocupaciones o complicaciones. 
Y es que cuando Eduardo Mendoza se pone a escribir cosas serias, lo hace de forma magistral, como en el caso de La ciudad de los prodigios, Premio Ciudad de Barcelona o La verdad sobre el caso Savolta, Premio de la Crítica. Y cuando lo hace en tono desenfadado y humorístico, como en el caso de la novela que nos ocupa, también es un maestro en un tipo de escritura aparentemente sencilla, suelta y jocosa, lo que en el autor, también es parte de un característico sello personal.
De ahí que por unos y otros trabajos de su ya extensa bibliografía que incluye además de novela, ensayo, teatro y relatos, haya recibido distinciones tan destacadas como el Premio Franz Kafka, Premio Planeta, Premio Médicis, Premio Fundación José Manuel Lara, Premio Cervantes, y los ya mencionados Premio Ciudad de Barcelona y Premio de la Crítica. 
En Sin noticias de Gurb, considerado por Mendoza su libro más excéntrico con diferencia, sin grandes pretensiones, y que probablemente y por lógica lo sea, ya que originalmente nació como un relato publicado de forma periódica en El País, se nos relatan las aventuras de dos extraterrestres, Gurb y su compañero, perdidos en la Barcelona preolímpica. 
El primero, teniendo la posibilidad de poder adoptar el aspecto que desee, toma la apariencia de Marta Sánchez, y así desaparece. 
Su compañero inicia su búsqueda que va reflejando en su diario personal, a través del cual vamos conociendo las anécdotas, extravagancias y disparates que le van sucediendo a ese estrambótico y esperpéntico ser, un loco espacial que como desayuno toma churros con whisky, y que metódicamente y de forma compulsiva va apuntando el parte diario de temperatura, humedad relativa del aire, presión atmosférica y estado de la mar, mientras preconiza que el mal tiempo, es el mejor tiempo para volar o navegar.
Otras extravagancias y peculiaridades de las que deja constancia son por ejemplo:
07,30. Salgo a la calle dispuesto a correr seis millas. Mañana, siete; pasado, ocho, y así sucesivamente.
07,32. Paso por delante de una panadería. Me compro una coca de piñones y me la voy comiendo mientras regreso a casa. Que corra otro.
Y así todo el tiempo.
Lo dicho, un libro breve, de fácil, divertida y en ocasiones disparatada lectura.

sábado, 11 de agosto de 2018

"El imperio de Yegorov" de Manuel Moyano

La novela de Manuel Moyano (Córdoba, 1063), resultó finalista del Premio Herralde y fué Premio Celsius 2015 a la mejor novela de ciencia ficción y fantasía en la Semana Negra de Gijón, de lo que se desprende que es una novela valorada y que el género al que pertenece es precisamente el de ciencia-ficción y fantasía a lo que se podría añadir policíaca y de terror.
Construída de forma peculiar, no tiene narrador, sino una disposición ordenada de los textos de cartas, diarios, artículos periodísticos, eMail, transcripción de interrogatorios policiales, grabaciones y demás, que dispuestos en el orden adecuado por alguien de quien sólo sabremos al final, hacen que la historia se cuente por sí sola. 
De manera similar -salvo la alusión a las nuevas tecnologías, claro- está construida por ejemplo "Drácula" la célebre novela de Bram Stoker. 
Por otra parte, según el Diario "El País", el argumento de El imperio de Yegorov tiene puntos en común con una poco conocida pero excelente película de Terence Fisher El hombre que podía engañar a la muerte.
Influencias reales o supuestas aparte, resulta una novela original, ocurrente, una chocante mezcla de drama, ironía, parodia, sátira, mensajes subliminales, y todo, a un ritmo trepidante.
El arranque de la historia comienza en 1967 en la isla de Papúa -Nueva Guinea en la que una estudiante de antropología llamada Izumi Fukada, integrante de una expedición japonesa que busca a la tribu perdida de los hamulai, tras comer un pescado casi crudo del próximo río Mekeo, es aquejada por una extraña enfermedad de la que se recupera gracias a la maceración de saliva y unas flores amarillas que prepara y le administra una nativa.
A partir de este inicio, todo es intriga, pues la belleza de Izumi seguirá siendo sorprendente a pesar del paso de los años, se monta un multimillonario negocio alrededor de una misteriosa sustancia llamada elatrina, personajes famosos que se pueden distinguir porque sus ojos adquieren un delator color amarillento, comienzan a tener una longevidad anormal, pero mientras estos parecen vivir para siempre, otras personas comienzan a morir prematuramente y en sospechosas circunstancias.
Y tras todo esto, la siempre hábil, versátil, elogiada y galardonada pluma de este ingeniero agrónomo, gestor cultural y escritor de pura raza que afincado en Molina del Segura (Murcia), es autor de obras relacionadas con la antropología, lo fantástico, viajes, cuentos, novelas para adultos y otras para niños, articulista, ensayista y lo que se proponga, porque sus privilegiadas dotes narrativas así se lo permiten.

viernes, 10 de agosto de 2018

"Patria" de Fernando Aramburu


Puede que sucediese así, de forma parecida o de alguna otra manera, pero poco importa, porque aunque inspirada en la realidad, se trata de una novela de ficción. Una obra superventas -lo que en ocasiones no es un punto a favor-, a la vez que ganadora del Premio de la Crítica en la categoría de Narrativa en lengua castellana, novela del año 2017 del Premio Francisco Umbral, Premio Nacional de Narrativa y Premio Dulce Chacón, de modo que alguna atención merece esta extensa e interesante novela ambientada en una localidad rural de la euskadi profunda del País Vasco, donde ETA y la izquierda abertzale impusieron un régimen totalitario de represión durante los llamados "años de plomo" que se alargaron desde el postfranquismo hasta 2011 en que la banda armada anunció el cese de su actividad.
Unos cuarenta años de la vida de dos familias que pasan de ser muy amigas, a estar enfrentadas por "el conflicto".
125 capítulos breves y un total de 646 páginas, sin orden cronológico, pero perfectamente ensartados por un sutil hilo conductor de naturaleza emocional, y todo ello narrado por un cronista anónimo que escribe en primera persona, pero que nunca se identifica, como tampoco acaba de identificar del todo a las familias protagonistas, pues en ningún momento utiliza ni un solo apellido, sino solo los nombres de pila o motes.
Dos familias "matriarcales" en las que imperan Miren y Bittori, que dominan a los respectivos maridos -"El Chato" o Txato, víctima de un atentado terrorista y Joxian, apocado y sentimental-, así como al total de hijos: cinco, de los que se van desplegando las respectivas biografías a lo largo de un tiempo en que van pasando de la vida del pueblo a la normal de la clase media urbana.
Los hijos del matrimonio de Joxian y Miren, son:
Gorka un estudioso del euskera, escritor sensible, ocupación que termina compaginando con la de locutor. Un joven que aparenta ser víctima propiciatoria del proselitismo directo en ocasiones y en otras encubierto, de la banda armada y sus acólitos, pero hábil para escapar de "las trampas" dialécticas, es primeramente menospreciado, y posteriormente admirado por su hermano Joxe Mari, homófobo, poco inteligente, impetuoso e insensible, se deja llevar por el ambiente y las fáciles consignas, y termina siendo un terrorista y asesino despiadado que marca las trayectorias de ambas familias. En su deriva, cuenta con la comprensión, complicidad y el apoyo incondicional de su madre que se radicaliza a la par que el hijo.
Arantxa, su hermana, es inteligente, sensible y de buenos sentimientos. Marcada por la mala suerte es afectada por un ictus que la convierte en inválida. Desde su papel discreto, me ha resultado el personaje con el que más he podido empatizar, y que más ternura y simpatías me ha producido, y no por su desvalimiento, sino por parecerme la más consecuente y de pensamientos más claros.
Los vástagos del matrimonio de Bittori y Txato, son Xavier, un médico inteligente y práctico que trabaja en San Sebastián. Y su hermana Nerea, aparentemente débil, egoísta, emocional y errática, pero que termina siendo una mujer madura, responsable y equilibrada.
Y alrededor de todos ellos, las dos caras del mundo de la lucha armada, la complicidad basada en la desaparición de valores o el miedo, el sufrimiento de las familias de uno y otro bando, la cruel ocultación de las víctimas, la construcción de una mentalidad de "pueblo elegido y perseguido", el bochornoso papel de la iglesia católica y sus insensibles o despiadados párrocos, en definitiva la diaria y metódica división de una comunidad, de un pueblo, de unas familias, de las personas.
De Patria, El País, por ejemplo, ha dicho: "Van faltando ya adjetivos y adverbios hiperbólicos" para lo que califica como "novelón". 
En El Mundo se repite la buena crítica: "No hay ni pizca de exageración en los elogios". 
La escritora Elvira Lindo escribe: "Hay que celebrar esta gran obra". Mientras que Vargas Llosa asegura que hace tiempo "que no leía un libro tan persuasivo y conmovedor, tan inteligentemente concebido".
¿Qué más podría añadir yó?
Sólo se me ocurre dejar constancia de que Fernando Aramburu, del que anteriormente había leído Fuegos con limón, Los peces de la amargura, Años lentos y Las letras entornadas, me ha convencido una vez más.

miércoles, 8 de agosto de 2018

"La conjura de los necios" de John Kennedy Toole

Una novela disparatada, despiadada, divertida e incluso hilarante, ácida, ocurrente, ingeniosa, y por momentos ¡tremenda!
Pero es que además, tras ella está la borrosa, equívoca e igualmente tremenda leyenda de un autor que desesperado por publicar su obra sin conseguirlo, acaba suicidándose. Aun cuando una investigación al respecto llevada a cabo por Cory MacLauchlin, lo desmiente y califica casi todo ese asunto como un mito" "...el modo de describir el final de Toole fue introducido en el relato mítico de la muerte del escritor y, ante todo, ese relato no es cierto.
Aunque lo cierto y verdad es que el autor se suicidó sin conseguir la publicación de la novela, y fué el empeño puesto por su madre en el asunto, quien años después consiguió que se publicase. 
Sea como fuere, esta novela de título genial nos narra con tremendo ingenio y humor desbordante, episodios de la vida de Ignatius Reilly personaje de unos treinta años, lleno de excentricidades que está escribiendo una crítica que a nadie parece interesar contra la absurda modernidad que le ha tocado vivir.
Alguien que por momentos se cree el eje del universo pero que en realidad es un ser despreciable, egoísta, sucio, misógino, haragán, caótico, homófobo, onanista irredento, asocial, tacaño, desconsiderado y desequilibrado.
Para colmo de males, vive con su madre viuda y alcohólica, a la que odia. 
Una extraña pareja que a raíz de un accidente de circulación causado por la conducción temera de la madre en estado ebrio, terminan experimentando como sus vidas, de por sí caóticas, pasan a un estado de surrealismo.
Considerada por muchos como obra genial, de no serlo, estaría muy próxima.
Ganadora del premio Pulitzer, creo que ningún lector o lectora avezados debería perderse la lectura de esta novela cuando menos muy original, y juzgar por sí mismos. 


domingo, 5 de agosto de 2018

"Un mundo feliz" de Aldoux Huxley

La relación con la escritura y la ciencia de Aldous Huxley que vino al mundo el 26 de julio de 1894 en Godalming, Condado de Surrey de la vieja Gran Bretaña, estaba establecida desde la cuna, pues su abuelo fué el gran biólogo inglés Thomas Henry Huxley, su padre era, asimismo, un gran científico, y su madre sobrina del gran poeta Matthew Arnold, una de las columnas poéticas de la Era victoriana.
Y con esos antecedentes, además de escribir poesía, dió vida literaria entre otras historias a su cuarta novela Un mundo feliz, una utopía-fábula de ciencia ficción, que nos anima a no confiar ciegamente en los logros de la revolución científico-técnica como base de un progreso ilimitado de la especie humana. 
Una historia que con el tiempo se ha convertido en un clásico, en un libro que no sólo no ha envejecido, sino que hoy día se acerca más a la realidad, que en el momento en el que fué escrito y publicado.
Un mundo organizado en diez zonas, en el que triunfa el consumo y el estado de bienestar, con una estabilidad basada en el perfeccionamiento de la reproducción humana por el sistema "in vitro", procurando una "producción" de baja inteligencia y los condicionantes de trabajar en serie y "ser felices" con la existencia que les ha tocado, donde no importe ni la libertad, ni el individuo, sólo la eficiencia, la productividad y el pertenecerse unos a otros sin exclusividad. Un mundo carente de pasiones, amor, sentimientos, lecturas o contacto con la naturaleza, por ser todos ellos ajenos al consumismo ó poder crear conflictos.
Como auxiliar adicional en el control del individuo, el gobierno les proporciona una droga, el "soma", que hace que no sientan ni se preocupen por nada.
Dos personajes protagonistas y contrapuestos: Bernard que "fuera de control" se cuestiona ese mundo y decide explorar más allá de lo que está impuesto, y Lenina que aunque es promiscua, toma la droga de la felicidad a todas horas, no piensa por si misma y repite todos los tópicos que le han inculcado desde su creación, lo que le convierte en una perfecta representante de "el mundo feliz", pero que sin embargo acompañará en un viaje de búsqueda a Bernard, donde descubrirán el mundo "salvaje" y conocerá a John, un ser único y diferente por sus circunstancias vitales y a través del cual sabrán qué es el amor, los sentimientos, el cariño, el dolor, los libros y todo lo que se esconde detrás de ellos.
Y como conclusión a todo, un final trágicamente sorprendente.
Quien lea el libro y haya visto la película Matrix, podrá comprobar que le debe mucho a la novela que nos ocupa.
También es semejante en el tema, aunque muy diferente en el planteamiento y matices a la obra de Orwell, 1984.

viernes, 3 de agosto de 2018

"Canción de tumba" de Julián Herbert

Julián Herbert (Acapulco, México, 1971) es un polifacético escritor de poesía, novela, cuento y ensayo, además de músico, profesor y promotor cultural, que con Canción de tumba ganó el Premio Jaén de Novela y el Elena Poniatowska.
La narración tiene -según definición del propio autor- bastante de autobiografía bien mezclada con fantasía. Toma como núcleo central la vida de la madre del escribiente, una prostituta víctima de la leucemia que agoniza en un hospital y que en su momento llevó al hijo de un lugar a otro, entre estaciones de tren y prostíbulos, en una lucha desesperada, al tiempo que tenaz y constante, heróica, por salir adelante.
A partir de lo cual el relato se va sumergiendo en la infancia, juventud, la compleja relación con su madre, con sus propios hijos y con su país, los fantasmas culturales, la vida en general, la muerte, la sexualidad, el amor, la enfermedad y el odio, y todo en un ir y venir del pasado al presente, de una familia del todo esperpéntica, del niño humilde e incluso pobrísimo, al escritor adulto y más o menos consagrado que tiene que cuidar de su madre enferma, y que publica libros, recibe premios y viaja a festivales literarios por distintas ciudades, de su educación sentimental que, como en casi todas las cosas se dió a los vaivenes, y de la soledad, a las mujeres que lo redimieron, como también busca la redención al escribir todas las cosas que contiene la novela, en la medida claro en que la literatura pueda lograrlo. Azares, sucesos y hechos por lo general demoledores y que en su conjunto llevan al narrador a la conclusión de que "lo humano es una enfermedad" y que por momentos ciertamente "golpean" el ánimo del lector, aunque también deja ver en párrafos estratégicamente repartidos aquí y allá, el milagro del amor y la amistad.
Contado todo como por piezas sueltas y aparentemente inconexas, obliga a un sencillo a la vez que divertido ejercicio mental, en el que todo encaja.
Con estilo muy cuidado y fluido hace ante todo buena, amena y bella literatura.

"Canadá" de Richard Ford

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