Escrita por Saul Bellow (Premio Nobel de Literatura en 1976) y publicada en 1964, se compone principalmente a partir de las cartas redactadas de forma imaginaria o por escrito, pero que nunca envía, de su protagonista Moses E. Herzog un profesor de cuarenta y siete años al que su segunda mujer acaba de abandonar por uno de sus mejores amigos.
Tanto en la forma narrativa, como en el perfil maniático depresivo y algo chiflado que busca un sentido a la existencia, el personaje resulta similar al de otras obras memorables como "El guardián entre el centeno" de J.D. Salinger, "Hambre" de Knut Hamsun o la que caracteriza al también profesor cuarentón y obsesivo Humbert Humbert en la memorable "Lolita" de Nabokov.
Lo que no significa que Herzog sea una novela más al uso, estereotipada o que transite por caminos trillados, sino que con su maestría, Saul Bellow consigue dotar a Moses E. H. de solidez, interés y atractivo literario propios.
Inseguro, siempre dubitativo, indolente, algo infantil, y actualmente invadido por un rencor que lo devora, Herzog es un hombre que se siente fracasado en todas las facetas de su vida, al tiempo que siente gran interés y curiosidad por racionalizar y comprender todos los cómos y porqués. En este proceso de volver a analizar una y otra vez de forma obsesiva todas las cosas vividas e imaginadas, en el que sabremos sobre sus relaciones amorosas con su primera mujer con la que tiene un hijo, de la segunda con la que tiene una hija, con una amante oriental; o con Ramona, su muy peculiar y actual novia.
Considerada a menudo la mejor obra del autor, a mí personalmente, me gusta y divierte muchísimo.
Como también me gustan Las aventuras de Augie March, El legado de Humboldt o Ravelstein, y es que Saul Bellow es en realidad, uno de mis autores favoritos.













