Con esta obra la florentina Oriana Fallaci (1929-2006) rompía un silencio de diez años, y lo hacía tomando como punto de partida el terrible atentado que próximo a su casa de Manhattan, desintegró las Torres Gemelas y acabó con la vida de miles de personas.
Para este tiempo la escritora, periodista "de raza" y corresponsal de guerra en su día, ya estaba aquejada del cáncer que finalmente acabaría con su vida, pero aparentemente eso no le restó ni un ápice del coraje, lucidez y valor que suelen caracterizar sus obras.
En este caso lanzó un grito de alerta contra el Islam, que le acarreó no pocas críticas, presiones e incluso enfrentamientos, pero ella se mantiene firme en su tesis que razona y argumenta a partir de que su experiencia en el mundo musulmán de la Guerra del Líbano fué pésima, incluida una entrevista personal con el ayatolá Jomeini de la que salió totalmente humillada y decepcionada, a lo que seguirían los ataques dirigidos contra su persona por parte de árabes. De todo ésto, y del conocimiento de dicha civilización, su opinión es que entre ambas civilizaciones -la occidental y la islámica- existe además de una incompatibilidad religiosa y cultural, también una lucha abierta e histórica por el dominio del mundo, constituyendo los imanes el origen del terrorismo de las carnicerías internacionales que llevan a cabo árabes, los locales donde se despacha carne sacrificada a la manera que ordena el Corán, alega que son centros de consignas terroristas, y la inmigración islámica, una forma planificada de invasión en la que son compañeros de viaje de los pérfidos musulmanes: comunistas, feministas, gentes de izquierda y pusilánimes, a manos de los cuales Occidente estaría siendo conducido al desastre moral e intelectual por no querer ver el peligro de unas gentes decididas a la conquista y la barbarie.
Por supuesto que todo esto está fuera de lo llamado políticamente correcto tal y como señaló en su día Mujer 21 "Iconoclasta, dura, apocalíptica, sincera, ajena a lo políticamente correcto", pero eso es solamente lo lógico si se tiene en cuenta de que como señaló La Voz de Almería "Toda la rabia y el orgullo que le provocaron esas horas son reflejadas en esta obra junto a un análisis profundo de los hechos" y como si se lee el libro, necesariamente se llega a la conclusión de que los hechos se están desarrollando precisamente como Oriana los anuncio, sólo se puede llegar a la conclusión de que "Este es un libro que no se puede pasar por alto". Bernabé Sarabia, El Cultural.
O como se expresó en La Aventura de la Historia "Texto apasionado, capaz de general opinión y aún de irritar, además de suscitar más de una reflexión".

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