La novela de Manuel Moyano (Córdoba, 1063), resultó finalista del Premio Herralde y fué Premio Celsius 2015 a la mejor novela de ciencia ficción y fantasía en la Semana Negra de Gijón, de lo que se desprende que es una novela valorada y que el género al que pertenece es precisamente el de ciencia-ficción y fantasía a lo que se podría añadir policíaca y de terror.
Construída de forma peculiar, no tiene narrador, sino una disposición ordenada de los textos de cartas, diarios, artículos periodísticos, eMail, transcripción de interrogatorios policiales, grabaciones y demás, que dispuestos en el orden adecuado por alguien de quien sólo sabremos al final, hacen que la historia se cuente por sí sola.
De manera similar -salvo la alusión a las nuevas tecnologías, claro- está construida por ejemplo "Drácula" la célebre novela de Bram Stoker.
Por otra parte, según el Diario "El País", el argumento de El imperio de Yegorov tiene puntos en común con una poco conocida pero excelente película de Terence Fisher El hombre que podía engañar a la muerte.
Influencias reales o supuestas aparte, resulta una novela original, ocurrente, una chocante mezcla de drama, ironía, parodia, sátira, mensajes subliminales, y todo, a un ritmo trepidante.
El arranque de la historia comienza en 1967 en la isla de Papúa -Nueva Guinea en la que una estudiante de antropología llamada Izumi Fukada, integrante de una expedición japonesa que busca a la tribu perdida de los hamulai, tras comer un pescado casi crudo del próximo río Mekeo, es aquejada por una extraña enfermedad de la que se recupera gracias a la maceración de saliva y unas flores amarillas que prepara y le administra una nativa.
A partir de este inicio, todo es intriga, pues la belleza de Izumi seguirá siendo sorprendente a pesar del paso de los años, se monta un multimillonario negocio alrededor de una misteriosa sustancia llamada elatrina, personajes famosos que se pueden distinguir porque sus ojos adquieren un delator color amarillento, comienzan a tener una longevidad anormal, pero mientras estos parecen vivir para siempre, otras personas comienzan a morir prematuramente y en sospechosas circunstancias.
Y tras todo esto, la siempre hábil, versátil, elogiada y galardonada pluma de este ingeniero agrónomo, gestor cultural y escritor de pura raza que afincado en Molina del Segura (Murcia), es autor de obras relacionadas con la antropología, lo fantástico, viajes, cuentos, novelas para adultos y otras para niños, articulista, ensayista y lo que se proponga, porque sus privilegiadas dotes narrativas así se lo permiten.
Construída de forma peculiar, no tiene narrador, sino una disposición ordenada de los textos de cartas, diarios, artículos periodísticos, eMail, transcripción de interrogatorios policiales, grabaciones y demás, que dispuestos en el orden adecuado por alguien de quien sólo sabremos al final, hacen que la historia se cuente por sí sola.
De manera similar -salvo la alusión a las nuevas tecnologías, claro- está construida por ejemplo "Drácula" la célebre novela de Bram Stoker.
Por otra parte, según el Diario "El País", el argumento de El imperio de Yegorov tiene puntos en común con una poco conocida pero excelente película de Terence Fisher El hombre que podía engañar a la muerte.
Influencias reales o supuestas aparte, resulta una novela original, ocurrente, una chocante mezcla de drama, ironía, parodia, sátira, mensajes subliminales, y todo, a un ritmo trepidante.
El arranque de la historia comienza en 1967 en la isla de Papúa -Nueva Guinea en la que una estudiante de antropología llamada Izumi Fukada, integrante de una expedición japonesa que busca a la tribu perdida de los hamulai, tras comer un pescado casi crudo del próximo río Mekeo, es aquejada por una extraña enfermedad de la que se recupera gracias a la maceración de saliva y unas flores amarillas que prepara y le administra una nativa.
A partir de este inicio, todo es intriga, pues la belleza de Izumi seguirá siendo sorprendente a pesar del paso de los años, se monta un multimillonario negocio alrededor de una misteriosa sustancia llamada elatrina, personajes famosos que se pueden distinguir porque sus ojos adquieren un delator color amarillento, comienzan a tener una longevidad anormal, pero mientras estos parecen vivir para siempre, otras personas comienzan a morir prematuramente y en sospechosas circunstancias.
Y tras todo esto, la siempre hábil, versátil, elogiada y galardonada pluma de este ingeniero agrónomo, gestor cultural y escritor de pura raza que afincado en Molina del Segura (Murcia), es autor de obras relacionadas con la antropología, lo fantástico, viajes, cuentos, novelas para adultos y otras para niños, articulista, ensayista y lo que se proponga, porque sus privilegiadas dotes narrativas así se lo permiten.

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