De libros y humanos

jueves, 23 de agosto de 2018

"Territorio Comanche" de Arturo Pérez-Reverte

A través de las entrevistas y los artículos de opinión del autor, se puede escuchar o leer a un Arturo Pérez-Reverte que nació en Cartagena, Murcia en 1951 y se licenció en Ciencias Políticas y Periodismo, bastante descreído, puntualmente cínico y en ocasiones categórico e intransigente, lo que puede atraer a algunos, pero producir rechazo en otros. 
Personalmente me encuentro entre los primeros, y en parte se lo debo a la lectura en su día de Territorio Comanche que a modo de novela, y en parte autobiografía del tiempo en que el autor recorría el mundo trabajando como corresponsal de guerra, ayuda a entender e identificarse con la parte más humana, débil, sincera e incluso descarnada, y del todo inculpatoria -lo que le dignifica-, de un Pérez-Reverte que nos cuenta cosas como que los corresponsales de guerra en realidad suelen ser unos mercenarios  locos, que armados con cámaras en vez de armas, se juegan el pellejo para que luego nos entretengamos cinco minutos en casa viendo cómo tal o cual ciudad es bombardeada antes de pasar a ver un programa del corazón o un Reality Show.
Dentro del escenario bélico nos hace partícipes de los pensamientos de los periodistas y los recuerdos que van brotando en medio de los disparos. De sus propios pensamientos, recuerdos y sentimientos, esos que brotan de las historias y experiencias crueles que se va encontrando al paso y que atropellan e incluso destruyen a desgraciados, ancianos, niños, campesinos, muchachas... Nos describe pues, lo que es vivir en primera persona, las mayores dosis de tensión, miedo, rabia, desesperación, y todo junto. 
Estremece la descripción de los asilos a medio evacuar en la ciudad de Mostar, el peligro de las minas antipersonas, el paciente, meticuloso y concienzudo trabajo de los francotiradores. Y ante todo esto ¿no procede la mayor y más feroz de las críticas a los políticos?, y ¿qué se puede decir de los geopolíticos, eruditos, y turistas que se cuelan en un país en guerra para mantenerse a cincuenta kilómetros de los combates, y al volver a la civilización van a conferencias y tertulias a explicar el problema de las guerras? De modo que es muy crítico al juzgar no sólo al aspecto bélico de los conflictos, sino también el periodístico.
El tener todas estas vivencias y conocimiento de la auténtica naturaleza del ser humano, sólo puede desembocar en actitudes de rebeldía, escepticismo, cinismo, descreencia...
Un librito breve que trata a la muerte con un humor negro sencillamente exquisito, usando un lenguaje provocativo, ocasionalmente grosero, pero siempre cotidiano, es crónica "en primera línea" de una cruel realidad sobre la que se puede reflexionar muy largamente: "Nos pasamos la vida creyendo que nuestros esfuerzos, nuestro trabajo, lo que conseguimos a cambio de todo eso, son definitivos, estables. Creemos que van a durar, que nosotros vamos a durar. Y un día el cielo nos cae sobre la cabeza. Nada es tan frágil como lo que tienes, se dijo. Y lo más frágil que tienes es la vida." 
Una buena dosis de cruel y abigarrada realidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Canadá" de Richard Ford

Entradas más visitadas