Julián Herbert (Acapulco, México, 1971) es un polifacético escritor de poesía, novela, cuento y ensayo, además de músico, profesor y promotor cultural, que con Canción de tumba ganó el Premio Jaén de Novela y el Elena Poniatowska.
La narración tiene -según definición del propio autor- bastante de autobiografía bien mezclada con fantasía. Toma como núcleo central la vida de la madre del escribiente, una prostituta víctima de la leucemia que agoniza en un hospital y que en su momento llevó al hijo de un lugar a otro, entre estaciones de tren y prostíbulos, en una lucha desesperada, al tiempo que tenaz y constante, heróica, por salir adelante.
A partir de lo cual el relato se va sumergiendo en la infancia, juventud, la compleja relación con su madre, con sus propios hijos y con su país, los fantasmas culturales, la vida en general, la muerte, la sexualidad, el amor, la enfermedad y el odio, y todo en un ir y venir del pasado al presente, de una familia del todo esperpéntica, del niño humilde e incluso pobrísimo, al escritor adulto y más o menos consagrado que tiene que cuidar de su madre enferma, y que publica libros, recibe premios y viaja a festivales literarios por distintas ciudades, de su educación sentimental que, como en casi todas las cosas se dió a los vaivenes, y de la soledad, a las mujeres que lo redimieron, como también busca la redención al escribir todas las cosas que contiene la novela, en la medida claro en que la literatura pueda lograrlo. Azares, sucesos y hechos por lo general demoledores y que en su conjunto llevan al narrador a la conclusión de que "lo humano es una enfermedad" y que por momentos ciertamente "golpean" el ánimo del lector, aunque también deja ver en párrafos estratégicamente repartidos aquí y allá, el milagro del amor y la amistad.
Contado todo como por piezas sueltas y aparentemente inconexas, obliga a un sencillo a la vez que divertido ejercicio mental, en el que todo encaja.
Con estilo muy cuidado y fluido hace ante todo buena, amena y bella literatura.
A partir de lo cual el relato se va sumergiendo en la infancia, juventud, la compleja relación con su madre, con sus propios hijos y con su país, los fantasmas culturales, la vida en general, la muerte, la sexualidad, el amor, la enfermedad y el odio, y todo en un ir y venir del pasado al presente, de una familia del todo esperpéntica, del niño humilde e incluso pobrísimo, al escritor adulto y más o menos consagrado que tiene que cuidar de su madre enferma, y que publica libros, recibe premios y viaja a festivales literarios por distintas ciudades, de su educación sentimental que, como en casi todas las cosas se dió a los vaivenes, y de la soledad, a las mujeres que lo redimieron, como también busca la redención al escribir todas las cosas que contiene la novela, en la medida claro en que la literatura pueda lograrlo. Azares, sucesos y hechos por lo general demoledores y que en su conjunto llevan al narrador a la conclusión de que "lo humano es una enfermedad" y que por momentos ciertamente "golpean" el ánimo del lector, aunque también deja ver en párrafos estratégicamente repartidos aquí y allá, el milagro del amor y la amistad.
Contado todo como por piezas sueltas y aparentemente inconexas, obliga a un sencillo a la vez que divertido ejercicio mental, en el que todo encaja.
Con estilo muy cuidado y fluido hace ante todo buena, amena y bella literatura.

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