De libros y humanos

martes, 21 de agosto de 2018

"Antitauromaquia" de Manuel Vicent

Apuntes de vivencias y memorias personales, pinceladas anecdóticas, ensayo con porciones de historia, arte, pintura, cultura, tradiciones, toros y demás. Y sí, un alegato antitaurino en toda regla, pero también un libro irónico, humorístico, vivo retrato de esperpentos nacionales, de estampas, de imágenes  anacrónicas, de todo aquello que el autor considera rancio y caduco.
En su conjunto el libro está elaborado a partir de artículos publicados en El País durante veinte años por quien en su día fué -según confesión propia- aficionado a la llamada fiesta nacional, a la que en un momento determinado entendió que no podía seguir apoyando, pasando a calificar cualquier espectáculo taurino, como manifestación de crueldad humana. Manuel Vicent lo escribe así: "Cuando uno nace y se desarrolla en ese ambiente taurino, acaba por creer lo más natural de mundo pegar bastonazos a unas vacas esmirriadas, llenas de mataduras que ya venían apaleadas de otras fiestas... Cuando uno vuelve al lugar de aquellos juegos que le hicieron tan feliz y contempla a otros niños embruteciéndose con el mismo juego, de pronto, a uno se le abren los ojos y se le presenta con toda nitidez la crueldad humana".
Carga contra políticos de todo signo y contradice a aquellos que argumentan con que Goya defendía la tauromaquia porque hizo grabados sobre ella ya que "... por esa misma razón se podría afirmar que le gustaban las guerras y los fusilamientos...", también pone a caer de un burro "... a ese borracho crédulo que era Hemingway..."
Abunda igualmente en relatar curiosidades, como por ejemplo, que fué Primo de Rivera quien impuso el peto de los caballos en las corridas, antes de lo cual era habitual acabar una corrida taurina con dos o tres caballos muertos y con las tripas fuera, mientras el torero seguía a lo suyo. Trata por extensión de maltrato animal en general, como esa "divertida fiesta" de tirar a una cabra desde un campanario, de arrancar el cuello de unos gansos colgados en una cuerda, de atravesar a un gato con siete espadas, de atar una lata al rabo de un perro y correrlo a palos, de las novilladas en pleno siglo XXI...
Pero contrario a lo que pueda parecer, no se trata de un libro duro o contundente, aun cuando tenga partes que lo sean. Se trata más bien de 84 textos cortos que animan y ayudan a la reflexión crítica en los que al poder de la palabra escrita, se unen 26 ilustraciones de OPS (El Roto), su compañero en esta proclama en la que Manuel Vicent (Villavieja, Castellón, 1936) cuenta que "No, ya no me enfado por nada" y opta por una simple reivindicación, llena de condescendencia y moderación, que parece contrastar con el título y contenido de la obra "Además, yo no quiero que se prohíban los toros, allá cada cual, yo lo que quiero es que, además de los toros, que es algo que representa a una España que ya no existe, de señoritos con puro y pícaros, se fomente lo demás".
Se esté en contra o a favor de la tauromaquia, resulta un libro ilustrativo, entretenido y didáctico.

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