Premio Pulitzer y National Book Award, fue llevada con éxito al cine bajo la dirección de Steven Spielberg.
Cruda historia e incluso dramática, a la vez que bella, de dos hermanas negras separadas desde la niñez, una está en África como misionera, en tanto que la otra vive en el Sur de los Estados Unidos, casada con un hombre odioso y con el sufrimiento añadido de que ha sido violada por quien cree que puede ser su padre.
A pesar de la distancia y del tiempo -treinta años-, Celie y Nettie mantienen el recuerdo y la esperanza de reencontrarse y mientras tanto vuelcan sus sentimientos en unas cartas conmovedoras. Pero todo se precipita, cuando en la vida de Celie entra Shug Avery, la amante de su marido, una extraordinaria mujer.
Aunque la historia plasma realidades desagradables, también resulta una epopeya de mujeres fuertes y aguerridas que se enfrentan a una cultura machista, violenta, esclavista y salpicada de todo tipo de prejuicios dirigidos contra las mujeres que en este caso sufren maltrato físico y psicológico por parte de los mismos hombres que deberían protegerlas, pero a las que se dirigen en términos como: "Mirate. Eres negra, eres pobre, eres fea, eres una mujer. Vamos, que no eres nada."
Pero todo esto que podría parecer tremendamente triste e incluso lóbrego, está perfecta y bellamente compensado por personajes entrañables y por momentos divertidos, de los que resulta una historia cercana, realista y de la que se pueden extraer mensajes a favor de la educación y la formación, que puedan ayudar a formar conciencias.
Escrito con prosa sencilla que cuadra especialmente bien con la protagonista, es una historia emocionante e incluso inspiradora, que toca los sentimientos y que vale la pena leer con todos los sentidos puestos al servicio de la percepción de caracteres, olores, colores y sentimientos.

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