La académica de la RAE (asiento K) Ana María Matute (1925-2014) fué una escritora magistral muy justamente reconocida, y no sólo porque ganó los más prestigiosos premios literarios: Nadal, Planeta, Cervantes, Nacional de narrativa y de letras españolas, Príncipe de Asturias, etc..., que también, sino porque además las historias y los personajes que salieron de su pluma son una delicia y alarde de maestría, fruto de una certera, espléndida y brillante prosa.
Y de toda su apreciada obra "Olvidado Rey Gudú" era la novela preferida por la autora, de entre todas las que había escrito. Objetivamente (coincidiendo en ello críticos y lectores) es además una de las grandes novelas del siglo XX.
De ambientación medieval, incluye elementos fantásticos propios de las novelas de caballerías y los cuentos de hadas, con una absorbente e intrigante trama de personajes, aventuras y de un paisaje simbólico.
Narra el nacimiento y la expansión del Reino de Olar, limitado por el misterioso Norte, la inhóspita estepa del Este y el rico y exuberante Sur.
En ese destino entrecruzado participa activamente la astucia de una niña sureña, la magia de un viejo hechicero y las reglas de juego de una criatura del subsuelo. Todo ello salpicado aquí y allá de deliciosas e inteligentes metáforas del tiempo, la juventud, la imaginación o la inocencia, filosofía e invitación a la reflexión.
La narración utiliza con grandísima habilidad una dialéctica soterrada que nos acerca por momentos a uno u otro personaje al presentarnos sus bondades, para más adelante constatar que éste se deja llevar por sus más bajos deseos o pasiones, hasta el punto de que puede llegar a cometer las más atroces acciones (como es el caso del mismo Rey Gudú).
Más aún, en esa lucha constante que supone la vida, y las intrigas que acompañan al esfuerzo por alcanzar o mantener el poder, la mayoría de personajes se corrompen en mayor o menor medida cuando dejan paso a sus ambiciones, con lo que la autora hace que su historia resulte "más veraz" y vívida, mordaz y escéptica, de modo que a pesar de los aparentemente ingenuos elementos utilizados, la aleja mucho de cualquier atisbo de ñoñería, resultando por momentos "cruda". Y todo ello así, como de seguido, de la belleza, la bondad y la magia, a la brutalidad, tortuosidad y lo despiadado. Es decir, condición humana en estado puro.
Las muchas cosas que contar la hacen intensa y extensa -de esas que hoy día se convierten en trilogía-, pero muy atractiva desde la primera página, y con una amenidad y facilidad para envolverte en el argumento, que hace que al menos a mí, no me importaría que fuese más extensa aún.
En cualquier caso, su lectura es muy difícil que deje indiferente a nadie.
Y de toda su apreciada obra "Olvidado Rey Gudú" era la novela preferida por la autora, de entre todas las que había escrito. Objetivamente (coincidiendo en ello críticos y lectores) es además una de las grandes novelas del siglo XX.
De ambientación medieval, incluye elementos fantásticos propios de las novelas de caballerías y los cuentos de hadas, con una absorbente e intrigante trama de personajes, aventuras y de un paisaje simbólico.
Narra el nacimiento y la expansión del Reino de Olar, limitado por el misterioso Norte, la inhóspita estepa del Este y el rico y exuberante Sur.
En ese destino entrecruzado participa activamente la astucia de una niña sureña, la magia de un viejo hechicero y las reglas de juego de una criatura del subsuelo. Todo ello salpicado aquí y allá de deliciosas e inteligentes metáforas del tiempo, la juventud, la imaginación o la inocencia, filosofía e invitación a la reflexión.
La narración utiliza con grandísima habilidad una dialéctica soterrada que nos acerca por momentos a uno u otro personaje al presentarnos sus bondades, para más adelante constatar que éste se deja llevar por sus más bajos deseos o pasiones, hasta el punto de que puede llegar a cometer las más atroces acciones (como es el caso del mismo Rey Gudú).
Más aún, en esa lucha constante que supone la vida, y las intrigas que acompañan al esfuerzo por alcanzar o mantener el poder, la mayoría de personajes se corrompen en mayor o menor medida cuando dejan paso a sus ambiciones, con lo que la autora hace que su historia resulte "más veraz" y vívida, mordaz y escéptica, de modo que a pesar de los aparentemente ingenuos elementos utilizados, la aleja mucho de cualquier atisbo de ñoñería, resultando por momentos "cruda". Y todo ello así, como de seguido, de la belleza, la bondad y la magia, a la brutalidad, tortuosidad y lo despiadado. Es decir, condición humana en estado puro.
Las muchas cosas que contar la hacen intensa y extensa -de esas que hoy día se convierten en trilogía-, pero muy atractiva desde la primera página, y con una amenidad y facilidad para envolverte en el argumento, que hace que al menos a mí, no me importaría que fuese más extensa aún.
En cualquier caso, su lectura es muy difícil que deje indiferente a nadie.

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