Suele ocurrir con la literatura, que los llamados Best-seller o superventas decepcionen a los lectores asiduos, avezados y exigentes, aquellos que saben descubrir "los trucos" del tema grandilocuente, el personaje más grande que la vida, el recurso dramático o muy dramático, la premisa radical e incluso extravagante, y el escenario nuevo, exótico o llamativo, pero por lo general adobado todo ello con escasos, facilones y repetitivos recursos narrativos, pobreza en el léxico y soluciones fáciles o mal resueltas.
No siempre es así, y como muestra de que un superventas puede al mismo tiempo tener muchísima calidad, ¡qué mejor ejemplo que "El Quijote"!, y la lista sería muy larga: "Cien años de soledad", "Rayuela", "Veinte poemas de amor y una canción desesperada"... o sin ir más lejos "El último Catón" de la escritora española Matilde Asensi (1962), publicada la primera edición en 2001, ha vendido a día de hoy casi un millón y medio de ejemplares, y todas las personas que me han hablado del libro -y han sido unas cuantas-, han estado encantadas e incluso fascinadas por su lectura y como es lógico, lo recomiendan.
Ambientada en nuestros tiempos, cuenta la historia de una investigación en el Vaticano por la que se pretende descifrar el misterio de los robos en todo el mundo de fragmentos de la Vera Cruz.
Bajo el suelo de la Ciudad del Vaticano y encerrada entre códices en el despacho del archivo secreto, la hermana Ottavia Salina, paleógrafa de prestigio internacional, recibe el encargo de descifrar unas extrañas escarificaciones aparecidas en el cadáver de un etíope: siete letras griegas y siete cruces. Junto al cuerpo se encontraron tres trozos de madera aparentemente sin valor pero que pueden pertenecer a los maderos de aquella en que fue sacrificado Jesucristo.
Los otros personajes principales son el capitán de la Guardia Suiza y agente muy apreciado por el Papa y al que le encarga ocultar o hacer desaparecer todos los "trapos sucios" del Vaticano, el Suizo-Alemán, Kaspar Glauser-Röist y Farag Boswell, profesor del Museo Grecorromano de Alejandría y experto en Historia y Paleografía bizantina.
Y al fondo, una secta religiosa cristiana y secreta (ficticia o de creación de la autora), los Staurofílakes y otro best-seller medieval e inmortal "La Divina Comedia" de Dante Alighieri en la que éste dejó registrada una clave importante para los futuros aspirantes a ser miembros de la secta.
Y hasta aquí lo que se puede contar, al fin y al cabo es una novela de misterio e intriga, un superventas de calidad, de los que vale la pena leer y que no decepciona a nadie.
No siempre es así, y como muestra de que un superventas puede al mismo tiempo tener muchísima calidad, ¡qué mejor ejemplo que "El Quijote"!, y la lista sería muy larga: "Cien años de soledad", "Rayuela", "Veinte poemas de amor y una canción desesperada"... o sin ir más lejos "El último Catón" de la escritora española Matilde Asensi (1962), publicada la primera edición en 2001, ha vendido a día de hoy casi un millón y medio de ejemplares, y todas las personas que me han hablado del libro -y han sido unas cuantas-, han estado encantadas e incluso fascinadas por su lectura y como es lógico, lo recomiendan.
Ambientada en nuestros tiempos, cuenta la historia de una investigación en el Vaticano por la que se pretende descifrar el misterio de los robos en todo el mundo de fragmentos de la Vera Cruz.
Bajo el suelo de la Ciudad del Vaticano y encerrada entre códices en el despacho del archivo secreto, la hermana Ottavia Salina, paleógrafa de prestigio internacional, recibe el encargo de descifrar unas extrañas escarificaciones aparecidas en el cadáver de un etíope: siete letras griegas y siete cruces. Junto al cuerpo se encontraron tres trozos de madera aparentemente sin valor pero que pueden pertenecer a los maderos de aquella en que fue sacrificado Jesucristo.
Los otros personajes principales son el capitán de la Guardia Suiza y agente muy apreciado por el Papa y al que le encarga ocultar o hacer desaparecer todos los "trapos sucios" del Vaticano, el Suizo-Alemán, Kaspar Glauser-Röist y Farag Boswell, profesor del Museo Grecorromano de Alejandría y experto en Historia y Paleografía bizantina.
Y al fondo, una secta religiosa cristiana y secreta (ficticia o de creación de la autora), los Staurofílakes y otro best-seller medieval e inmortal "La Divina Comedia" de Dante Alighieri en la que éste dejó registrada una clave importante para los futuros aspirantes a ser miembros de la secta.
Y hasta aquí lo que se puede contar, al fin y al cabo es una novela de misterio e intriga, un superventas de calidad, de los que vale la pena leer y que no decepciona a nadie.

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