El autor
nacido en Tokio, en 1925, pasó la infancia bajo la tutela de su absorbente
abuela Natsuko. Hecho que unido a una grave enfermedad sufrida en la niñez, al
parecer marcó profundamente el carácter de este escritor obsesionado con la
belleza y que acabó su vida en un trágico suicidio. El marino que perdió la
gracia del mar, tiene distintos atractivos que se unen a la siempre magistral
escritura del autor: es el menos japonés, en cuanto a ambientación, de los
textos de Mishima, pero al mismo tiempo corresponde a la tradición sobria y
sutil de las mejores narraciones eróticas de Tanizaki o Kawabata y además, la
acción que presenta es intemporal como una parábola.
Por su
temática de adolescencia cruel, se podría enmarcar junto a otras obras como El
señor de las moscas, de William Golding o Huracán en Jamaica, de Richard
Hughes.
Excelente
oportunidad de conocer o profundizar en la literatura de un hombre excéntrico,
violento, polémico, pero sobre todo extraordinario escritor.

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