De libros y humanos

lunes, 5 de marzo de 2018

Dudas sobre la muerte del dramaturgo "Tennessee William"



Thomas Lanier Williams III, fué un destacado dramaturgo estadounidense, más conocido por el seudónimo de "Tennessee Williams".
Ganó los Premios Pulitzer de teatro por obras hoy día tan conocidas y versionadas como "Un tranvía llamado Deseo" y "La gata sobre el tejado de zinc". También fueron galardonadas con otros premios "El zoo de cristal", "La noche de la iguana" o "La rosa tatuada", precisamente esta última la dedicó a su compañero Frank Merlo, a la muerte del cual quedó tremendamente abatido. 
Al parecer ya le había afectado muchísimo la pérdida de la razón que sufrió su hermana Rose, a la que siempre estuvo muy unido.
Cayó en el alcoholismo, y borracho murió con 71 años.
En cuanto a las versiones sobre dicha muerte, coinciden en ese punto: había ingerido una gran cantidad de alcohol.
Pero en tanto unos han dicho y escrito que: en realidad él había planeado suicidarse y para conseguirlo ingirió una gran cantidad de alcohol, siendo al parecer su idea, que una vez estuviese completamente ebrio tomaría una gran cantidad de barbitúricos que hiciesen posible el fatal desenlace. Según esta primera versión, a la mañana siguiente, en efecto, fué hallado muerto, pero no se había podido tomar las pastillas porque al abrir con la boca el bote que las contenía, el pequeño tapón del recipiente se quedó atascado en su tráquea y lo asfixió. 
Otra versión fué la del médico forense que indicó que borracho sí, atragantado por un tapón también, pero  que dicho tapón era de un envase de gotas para los ojos que utilizaba con frecuencia, el cual había debido intentar abrir con los dientes.
Debido a ciertas filtraciones que desmintieron esta segunda versión (la oficial) para apuntar a la primera, hubo una tercera versión "intermedia" a través de un informe forense modificado que indicó que el uso de fármacos y alcohol pudo haber contribuido a su muerte por la supresión de su reflejo nauseoso. 
Lo que en román paladino podría explicarse como que estaba tan borracho que no pudo escupir o vomitar el tapón (de lo que fuese).
¿La verdad?
No la sabremos nunca, porque a la hora de su muerte, sólo el gran dramaturgo estaba allí, y además, completamente borracho.

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