Durante
el Renacimiento fué grande la rivalidad entre los naturales de Florencia y Venecia, lo que por lógica llevó a que también fuesen frecuentes las discusiones entre ellos intentando manchar la reputación del rival y ensalzar las virtudes propias pretendiendo unos y otros ser mejores en todo. En cierta ocasión, una discusión derivó hacia los atributos sexuales de florentinos y venecianos y de quienes de los dos estaban mejor dotados.
En el fragor de la discusión, el escritor y humanista de origen florentino Poggio Bracciolini contestó al ser consultado:
"-Evidentemente, los hombres mejor dotados son los venecianos (que era como decir: los rivales), puesto que su miembro viril tiene tal longitud que cubre enormes distancias. ¿O cómo se explica de otro modo que cuando permanecen varios años a cientos de millas de su hogar a causa de sus viajes por mar, se encuentren a su regreso que son padres de dos y hasta tres criaturas que cuando partieron, no existían?"
En el fragor de la discusión, el escritor y humanista de origen florentino Poggio Bracciolini contestó al ser consultado:
"-Evidentemente, los hombres mejor dotados son los venecianos (que era como decir: los rivales), puesto que su miembro viril tiene tal longitud que cubre enormes distancias. ¿O cómo se explica de otro modo que cuando permanecen varios años a cientos de millas de su hogar a causa de sus viajes por mar, se encuentren a su regreso que son padres de dos y hasta tres criaturas que cuando partieron, no existían?"

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