El estadounidense Ray Bradbury, nacido Ray Douglas Bradbury (1920-2012), novelista y cuentista conocido principalmente por libros de ciencia-ficción como este Fahrenheit 451, la recopilación de sus mejores relatos de ficción en el volumen Crónicas Marcianas o el volumen igualmente recopilatorio El hombre ilustrado fue considerado en su momento por la crítica como "de lejos, el mejor escritor de ciencia-ficción", el tiempo lo ha convertido en autor de culto.
Su primer trabajo consistió en vender periódicos hasta que en 1943 pasó a dedicarse a la escritura a tiempo completo, publicando en diversos medios numerosos relatos breves, siendo Fahrenheit 451 su primera novela, vio la imprenta en 1953 obteniendo un éxito importante y siendo llevada al cine por el mítico Francois Truffaut. En ella quiso poner de manifiesto el poder de los medios de comunicación y el excesivo conformismo que domina a la sociedad.
Su título hace referencia a la temperatura en que los libros comienzan a arder y hoy día es un clásico de la literatura que hace referencia a un mundo imaginario indeseable del siglo XX, equiparable a Un mundo feliz, de Aldous Huxley, o a 1984, de George Orwell.
La novela narra la historia de una ciudad del futuro dominada por los medios audiovisuales, en la que se acosa el individualismo, están prohibidos los libros (ya se sabe que el conocimiento suele ser dañino o enemigo del poder), y los bomberos, brazos ejecutores de un Estado totalitario, son los encargados de quemarlos. Al margen de la sociedad, un grupo de hombres recluidos en los bosques decide memorizar textos enteros de filosofía y literatura para preservar la cultura.
Una fábula moralizante en la que de una parte habla el jefe de bomberos, Guy Montag, exponiendo de manera detallada las razones para la prohibición de los libros, y frente a esos argumentos se expone el punto de vista de un profesor que aconseja e intenta hacerle razonar y reaccionar explicando a su vez los resultados positivos de la lectura, reflexiones enriquecidas con referencias a los clásicos.
Pulido estilo con una prosa llana para acercarnos a la condición humana y todo lo que nos rodea.

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