La historia que escribió Dino Buzzati en "El desierto de los tártaros" es la de Giovanni Drogo, un joven militar destinado a una fortaleza situada en un paraje aislado y amenazado por una invasión de tártaros que nunca parece llegar y que tiene todo el aspecto de ser completamente imaginaria.
En principio el propósito de Drogo es quedarse en su nuevo destino sólo cuatro meses, pero por razones misteriosas o al menos bastante incomprensibles se termina enclaustrando en un mundo surrealista que parece una mala pesadilla.
Desde su publicación en 1940 "El desierto de los tártaros" ha sido leída, versionada y admirada, resultando la más célebre de las novelas escritas por su autor (Italia, 1906-1972).
Su ambientación y desarrollo tienen de por sí un extraño encanto y
fascinación, pero además se presta a interpretaciones de tipo existencial tales
como: la dificultad de luchar contra el destino, la angustia no fundamentada,
el choque trágico entre la idea y la realidad, la fugacidad de los vínculos y
afectos, la precaución, la reserva y las medidas a favor de la seguridad en
contraposición a la libertad y el riesgo, la progresiva resignación ante el
estrechamiento y reducción de las posibilidades vitales de realización, la
aceptación de la rutina (aunque sea tediosa) antes que el riesgo y la aventura,
la cerrazón y dejación en pro de la conformidad…
Y eso entre otras conclusiones o
deducciones posibles, por lo que también puede ser leída como novela psicológica con
rasgos de absurdo existencial que puede remitirnos a Kafka, Camus o Coetzee,
entre otros.
Este último además (Premio Nobel de Literatura 2003), la versionó en lo que resulta otra obra maestra "Esperando a los bárbaros".

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