Por la diversidad, originalidad y tratamiento de temáticas, hay dos escritores que siempre me han sorprendido, y además de forma grata: José Saramago y Luis Landero.
Este "Juegos de la edad tardía", además de ser la primera novela del autor, creo recordar que también fué la primera -después han venido otras- que de él leí en su día.
Escrita a modo de diálogo que ocasionalmente es interrumpido por otros diálogos, de forma sutil y casi imperceptible, se van "dejando caer" cosas con las que cualquiera de nosotros puede sentirse identificado.
Impecable en su escritura y desarrollo -lo que personalmente no considero fácil de conseguir en vista de su contenido-, es una historia de historias que encierra miles de anécdotas, diálogos memorables y unos personajes peculiares a la vez que muy humanos.
Libro divertido, melancólico, inteligente, sabio, irónico e impregnado de guiños que hacen referencia a otras lecturas propias de un escritor, que a la vez, es profesor de literatura.
El argumento parte de una vida amorosa e intelectual inquieta que Gregorio alimentó en su juventud, pero que se ha esfumado cuando convertido ya en un oficinista gris, contacta un día por teléfono con Gil, hombre modesto, maduro también, quien, tras largos años de exilio, acabó idealizando las cosas en mitos caducos.
Gil necesita a toda costa a un héroe-artista al que adherirse y, lentamente consigue resucitar en Gregorio sus sueños juveniles y el deseo de convertirse en figura simbólica.
Eso hace que Gregorio pase a ser Faroni, personaje que ninguno de los dos logró ser -poeta, ingeniero, triunfador, culto, políglota, apuesto, audaz en el amor, "progre"-, pero patética caricatura de artista trasnochado.
Cuando Gil va a conocer por fin a Gregorio, éste ya no puede volverse atrás.
Estos dos adolescentes otoñales han emprendido juegos demasiado peligrosos, y revestido el uno por la fe redentora del otro, ya no pueden sino fundirse para siempre en Faroni.
Sí, es posible que soñar no siempre sea gratuito, puede que en ocasiones haya que pagar por ello, sobre todo, si en nuestros delirios resulta involucrado alguien más.
Es fácil que cualquiera tenga una ambición frustrada, pero ¿lo asumimos como algo normal, afrontamos la realidad y seguimos viviendo normalmente, o preferimos vivir y sufrir quimeras?.
Aunque también es posible que sencillamente deseemos sentarnos, reír, reflexionar y disfrutar a lo largo y ancho de unas 300 páginas de lectura. Para eso "Juegos de la edad tardía" de Luis Landero, es un libro perfecto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario