Herman Raucher trabajó en el mundo de la publicidad hasta que decidió convertirse en escritor independiente y con su segunda novela "Verano del 42" publicada en 1971, acertó tan de pleno, que con el tiempo se ha convertido en un clásico.
Parte del secreto de su gran éxito se debe a que de forma aparentemente simple, pero con mucha fuerza y profundidad logró captar el confuso y nebuloso mundo de los adolescentes: el despertar a las fantasías eróticas, los extravíos de la imaginación y el desorden interior.
La lucha entre los impulsos naturales y los condicionamientos del mundo de los adultos es descrita de forma magistral e inolvidable y uno se identifica perfectamente con el recuerdo de algún verano que cualquiera de nosotros también ha vivido. Y como fondo canciones, consignas, y referencias a los astros cinematográficos de la década de los cuarenta todo ello tratado con una dosis de humor que se disuelve en amargura que afecta y salpica a Hermie, Oscy y Benjie que pasan el verano juntos bautizándose así mismos con el terrible y sugestivo calificativo de El terrible trío, una forma de satisfacer su vanidad, de colmar una sed imprecisa de realización personal a través de la violencia y del sexo.
Y en Packett Island, en el verano del 42, en unos días lentos y exasperantes, descubrirán a ambos: violencia y sexo, buscando ansiosamente dar sentido a sus vidas e insertándose en el mundo mítico de los adultos. Vivirán fantásticas aventuras bélicas, asimilarán toda la gama desconcertante de prejuicios masculinos en torno a la vivencia erótica, construirán un mundo personal hecho de ansias inconexas, de fraudulentas y parciales satisfacciones en las que por ejemplo, Hermie, de quince años, descubrirá en la playa a "la mujer más hermosa del mundo" e intentará acerca a ella entre tímido y petulante. Todo será de alguna forma impactante y extremo ese verano, y de alguna manera marcará sus vidas a fuerza de afectar su corazón.
De esta novela que fué llevada al cine en versión dirigida por Robert Mulligan, algún crítico escribió, que desde Mark Twain, la literatura americana no había logrado tanta penetración y humor en el análisis del mundo de un adolescente empeñado, desde su pavorosa ignorancia, en el descubrimiento del amor.
Y en Packett Island, en el verano del 42, en unos días lentos y exasperantes, descubrirán a ambos: violencia y sexo, buscando ansiosamente dar sentido a sus vidas e insertándose en el mundo mítico de los adultos. Vivirán fantásticas aventuras bélicas, asimilarán toda la gama desconcertante de prejuicios masculinos en torno a la vivencia erótica, construirán un mundo personal hecho de ansias inconexas, de fraudulentas y parciales satisfacciones en las que por ejemplo, Hermie, de quince años, descubrirá en la playa a "la mujer más hermosa del mundo" e intentará acerca a ella entre tímido y petulante. Todo será de alguna forma impactante y extremo ese verano, y de alguna manera marcará sus vidas a fuerza de afectar su corazón.
De esta novela que fué llevada al cine en versión dirigida por Robert Mulligan, algún crítico escribió, que desde Mark Twain, la literatura americana no había logrado tanta penetración y humor en el análisis del mundo de un adolescente empeñado, desde su pavorosa ignorancia, en el descubrimiento del amor.

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